Después de jugarse las ediciones de los últimos años en distintas sedes como África y Norteamérica, el título de la Supercopa de Francia, que enfrentaba al campeón de la Ligue 1 (PSG) y al ganador de la Copa de Francia (Guingamp), se mudó al Estadio Nacional de Pekín, escenario olímpico en 2008.
Ahí, en China, Zlatan Ibrahimovic se puso el traje de héroe para darle a Paris Saint-Germain su primera alegría del segundo semestre del año. Con dos gritos del sueco y con la presencia del argentino Javier Pastore desde el arranque, el equipo de la capital superó 2-0 a Guingamp y se consagró campeón.
Las únicas emociones llegaron temprano: a los 9', con un tremendo remate de Ibra desde afuera del área; y a los 20', desde los once metros, otra vez con la definición perfecta del goleador y capitán sueco. Así de simple, en apenas medio tiempo, la Supercopa estaba resuelta.
Pese a no contar con los mundialistas David Luiz, Thiago Silva y Ezequiel Lavezzi, que disfrutan de sus últimos días de vacaciones, PSG no se complicó para ganarle a un rival que hasta tuvo la chance de descontar con un penal que ejecutó Mustapha Yatabare, a los 32', pero Salvatore Sirigu también hizo su aporte a la consagración, conteniendo el remate y estableciendo el 2-0 que, a la postre, terminaría siendo definitivo.

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